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b_orillaTenía muchas ganas de leer esta novela por todas las buenas recomendaciones que había oído de ella. Y la verdad es que me ha parecido una obra maestra. Una novela que  podría considerarse más un ensayo o una reflexión social de la España de los últimos años. La historia de nuestro país vista desde una distancia política que refleja de forma incisiva cada situación al margen de bandos. Analiza las relaciones humanas desde las reflexiones de los protagonistas. Es una crónica intima de nuestra sociedad y sus evoluciones desde  la actualidad retrocediendo hacia el final de guerra, la transición, los felices 80 y 90, el boom inmobiliario y las crisis. Sobre todo la crisis que nos hace de pronto poner a todos los pies en la tierra. Cuando los sueños de prosperidad explotan como pompas de jabón y la realidad se antepone con su crudeza.

Es un libro maravillosamente escrito, fácil de leer por su estilo pero complejo por las continuas reflexiones de los personajes y el ambiente claustrofóbico y deprimente. No hay muchos personajes en la novela, pero en ocasiones claves, el autor nos  cambia el punto de vista a la mirada subjetiva  de algunos de ellos para reflejar sus intrínsecas preocupaciones y así dar un repaso total de nuestra sociedad. Con esta técnica podemos conocer las reflexiones de los inmigrantes tanto árabes como sudamericanos y sus diferentes preocupaciones y circunstancias. La situación de las mujeres oprimidas por sus parejas, la desidia en las relaciones y sobre todo las implicaciones que las relaciones de familia entre padres e hijos pueden provocar en la personalidad de los personajes. La relación entre el protagonista y su padre con el que vive toda la vida. Sus odios y afectos, los trapos sucios de esas y otras situaciones familiares serán analizados con la mirada certera del escritor.

Y sobre todo habla de la especulación, el tráfico de influencias, los abusos en las épocas de abundancia, de la apariencias, del sexo, las drogas y buena mesa, de yupis de medio pelo o promotores sin escrúpulos que agotaron la teta de la que mamaban para que los demás sufran las consecuencias. Reflexiones sobre internet y las relaciones virtuales, la vejez y la decrepitud. Y sobre todo la crisis y el paro como ejes centrarles de la obra que marcan la vida de los personajes.

Es una obra incisiva, crítica, donde cada frase refleja el sentimiento de frustración popular. Ya casi ni indignación solo desesperanza. Increíblemente actual podría decirse que es el sentir popular de los últimos años de este país.

El libro que me fascinó desde las primeras letras por su estupendo estilo  al final me ha resultado algo duro de terminar por la falta de un hilo narrativo más poderoso. Una trama con más acción. En la obra no pasa casi nada solo vemos pasar la vida de los personajes y sus reflexiones en el día a día. Las ilusiones con el amor perdido, las relaciones humanas, el éxito o sus decepciones con las vueltas de la vida. El libro es como un testigo fiel de todo lo que hemos pensado pasado alguna vez.

No he parado de subrayar fragmentos que me han llamado la atención. Trataré de rescatar los más breves para la reseña pero serán pinceladas de una obra llena de reflexiones impresionantes y bastante sombrías. Si no os gustan las citas saltaoslas directamente.

“La vida humana es el mayor derroche económico de la naturaleza: cuando parece que podrías empezar a sacarle provecho a lo que sabes, te mueres, y los que vienen detrás vuelven a empezar de cero.” (Pág. 17)

En concreto esta reflexión me dejó impresionada por su acidez y su punto de certeza. Necesitamos tener la autoestima siempre en forma para sobrevivir.

No te rías, Francisco. Te suicidas porque eres quien eres y no quien quisieras ser, te pegas un tiro porque no te soportas. Por puro odio. Para resistir, para seguir vivo, hace falta una buena dosis de idealismo. Capacidad para mentirse. Sólo sobreviven quienes consiguen creerse que son lo que no son.” Pag 52.

“la felicidad la sientes cuando piensas que va a llegarte, la presientes, luego resulta que pasa de largo, se te escapa, ya no está” (Pág. 182)

en-la-orillaEn la novela ademas se trata el tema del sexo con mucha sinceridad y sin tapujos. Impresionantes párrafos, literarios y brutales a la vez. Como una conversación que hace referencia al cuadro  “El origen del mundo” o las relaciones sexuales en internet y que no transcribo  porque son demasiado extensos y por no herir sensibilidades  aunque me han sorprendido por su transparencia.  Si pongo este otro que es un poco mas suave y puede dar una idea de la linea general de esa conversación.

“Creo que era un viejo filósofo francés quien decía que cuando uno expresa lo mucho que ama a la señora marquesa, lo que la aprecia por lo inteligente que es —qué armonía se revela en sus movimientos y qué ideas tan extraordinarias y qué sensibilidad tan exquisita exhibe—, lo que está queriendo decir es que está loco por follársela por acá y por allá como si fuera una perra. Algo de eso hay. Confundimos la simpatía o la piedad con el deseo, creemos que deseamos acunar, proteger, cuando lo que queremos es entrar, violar.” (Pág. 107)

Y las reflexiones del personaje sobre la vejez y la descripción de decrepitud del cuerpo son igual de brutales.

Son viejecitos como yo, hogazas de pan, morcillas hinchadas, o dobles de Drácula en una película de serie B, delgadez grisácea, o amarillenta, arrugas verticales cruzando el rostro; provisión de calvas, mellas, desproporcionados dientes falsos y canas. Próstatas destrozadas, las huellas de las sesiones de radioterapia inscritas en la falta de brillo de la mirada, y en el aguzamiento de esos ojos pequeños y espantadizos que miran con precaución no vayan a tropezarse con la muerte. Caras de judíos pasados por el Auschwitz de la medicina contemporánea.(pag 145)

Tambien muy lúcidas esta reflexión sobre el paro y lo que transforma nuestras vida.

“Nunca se te ocurre pensar que las cosas no son eternas y pueden cambiar de un día para otro. Cómo se te va a ocurrir que tu infierno pueda ser quedarte fuera de la maldición de Yahvé, en un lugar que está en el exterior de las páginas del libro de anotaciones de pedidos, del bloc de albaranes, lejos de las máquinas y las herramientas, y que es inversa expresión contemporánea de la maldición bíblica: No podrás ganarte el pan con el sudor de tu frente. Un pliegue diabólico e inesperado. Descubres la irritante placidez de las mañanas sin despertador, el día como una pradera que se extiende hasta el horizonte, tiempo sin márgenes, paisaje sin accidente que lo acote, ningún rebaño pasta en esa extensión que se te hace infinita, no avistas la figura de ningún edificio, la silueta de un árbol. Tú solo caminando en la nada. El infierno como almacén desamueblado, silencioso hangar en el que reina un tremendo vacío.” (Pág 190)

Por ultimo una reflexión de uno de los personajes sobre las mujeres para casarse y las mujeres para el sexo que comparten demasiados hombres.

—Resulta difícil estar enamorado de una mujer y hacer algo de provecho. La ansiedad te come. No conviene emparejarte con una mujer que te cueste esfuerzo conseguir, eso es condenarte a pasar escalando el Everest el tiempo que te queda de vida. Tienes que aferrarte a la que puedes conservar sin pelear demasiado. Las tías buenas se las paga uno. Por unos cuantos euros tienes una rusa de dieciocho años de esas que no ves ni en el cine. Follas, pagas, y te vuelves a casa para cenar con la familia, con tu mujer, que cocina bien y folla mal, pero que no piensa en separarse de ti, entre otras cosas porque nadie la mira con demasiado interés. Ella va a las reuniones de padres en el colegio, controla las ampas, las aplas, todas esas asociaciones que ni sé cómo se llaman, esos servicios, esa jerga, la broza socialdemócrata que los del pepé copian entusiasmados porque suena a moderna familia responsable y feliz y también un poco a Opus, y lleva los niños a raya, y sabe elegir el más efectivo detergente en Mercadona, y el mejor queso y el mejor foie gras cosecha propia en Mantequerías Manglano. Te plancha las camisas y te cose los botones. O sabe cómo hay que darle las órdenes a la criada que, para efectuar esos trabajos, ha elegido después de exponerla a más pruebas que a un deportista olímpico. Eso es lo que uno necesita, porque hace falta mucho valor para convivir con una mujer que te supera y te obliga a poner a cocer las acelgas y a tender la ropa, y, además, es insaciable en la cama y te folla hasta dejarte seco. Menuda trabajera. Eso no lo soporta nadie. (Pág. 252)

Y así podría seguir destacando párrafos y párrafos pero no quiero destripar un libro genial que creo que se debe leer en el momento adecuado. Es un libro para reflexionar, que refleja la conciencia social de nuestros tiempos. Lo recomiendo aunque no es una lectura amable sino bastante depresiva al mostrar las cosas tal como son para tanta gente.

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