Fuerte como la muerte

Fuerte como la muerte, Guy de Maupassant

 “Fuerte como la muerte de Guy de Maupassant, reflexiona sobre el amor prohibido y los sentimientos que este nos produce cuando lo experimentamos en la madurez. Tambien trata de lo difícil que es envejecer y renunciar a los deseos de la juventud. Una obra realista interesante pero que no me ha llegado a traspasar”

Fuerte como la muerteEl amor en la madurez

He leído esta novela por casualidad porque la tenía cargada en el ebook y me he encontrado con la curiosidad de que repetía, en cierto modo, el tema de la novela anterior que había leído. El amor en la madurez y el rechazo  que sentimos a envejecer. En esta ocasión el tema es abordado por Guy de Maupassant con una obra escrita en 1889 que refleja la sociedad de esa época.

Fuerte como la muerte

El protagonista Olivier Bertin es un pintor de éxito que ha disfrutado de los placeres y el reconocimiento durante toda su vida. En su madurez se encuentra desbordado por una pasión amorosa que le pilla desprevenido y que no sabe cómo enfrentar. Realmente es un poco difícil hablar de qué trata esta novela sin destriparla.

El protagonista vive el amor en sus multiples facetas. Los primeros amores ocasionales y sin importancia frutos del éxito. El enamoramiento apasionado por una mujer casada, la Condesa Ana, a la que corteja y conquista . Esta relación le sirve al autor para plantear cuestiones como la infidelidad, los celos y el amor correspondido. Este amor ilícito analiza los pros y los contras de una relación de ese tipo. Y por ultimo un amor de edad tardía por una jovencita prohibido y no correspondido que resultará ser tan “Fuerte como la muerte” y por el que se verá sorprendido y superado y que hará tambalear su vida y relaciones.

Realismo psicológico

La novela está escrita en estilo realista psicológico. Ambientada en París a finales del siglo SXIX, nos permitirá tomarle el pulso a la sociedad aristocrática de la época. Conoceremos sus opiniones políticas en una Europa en la que se gesta el conflicto de la primera guerra mundial. Repasaremos las costumbre sociales y gustos artísticos de las clases privilegiadas. Con ellos entraremos en los salones, teatros y museos y viviremos de primera mano esa sociedad al detalle.

La sensibilidad del pintor nos permitirá recrearnos en las luces, las telas y las joyas. A la vez, profundizamos en las emociones y conflictos de los personajes. Las descripciones de los lugares cobran vida para reflejar sus estados de ánimo. Es impresionante el estilo y el dominio del lenguaje del escritor.  En las descripciones combina el realismo con un estilo muy poético. Me impactó este fragmento con la descripción de París en uno de los momentos de depresión del protagonista.

“La sombra de los plátanos marca el pie de los árboles, sobre las aceras que queman, una mancha rara que parece líquida como el agua extendida que se seca. La inmovilidad de las hojas en las ramas, y su silueta gris en el asfalto, expresan el cansancio de la ciudad abrasada, soñolienta, y traspirando como un obrero dormido al sol sobre un banco.

“Parece sudar la capital y echar el aliento fétido por las bocas de las alcantarillas los tragaluces de los sótanos y cocinas, y los arroyos grasientos de las calles.(…) (Pág 96)

Sentimientos universales

Pero más impresionante de la obra, es el modo en el que se reflejan los sentimientos de los protagonistas. ante los celos, el envejecimiento. El impacto de la muerte los enfrentan con el paso del tiempo y la fugacidad de sus propias vidas. Estos sentimientos quedan plasmados de forma muy intensa en las cartas que escribe la Condesa Ana a su amante. Conmocionada tras la muerte de su madre  es difícil no sentirse identificado con sus emociones.

¡Triste, cruel y duro es esto! No se piensa en ello, no se ve a cada paso cómo la muerte toma a alguien, como nos tomará a nosotros, porque si se viese, si lo que pasa ante nosotros no nos cegase y aturdiese, no podríamos vivir; el espectáculo de esta carnicería sin fin nos volvería locos.(Pág 92)

En otro momento Ana reflexiona sobre la pérdida de su juventud durante su luto. Este es uno de los pasajes  más impresionantes de la novela.

(…)¡durante un año se sentía envejecer día por día, hora por hora, minuto por minuto, bajo el hábito de crespón! ¿Qué sería de su pobre cuerpo si en aquel año seguía sufriendo con las angustias del alma?

Estas ideas no la abandonaban y le quitaban el gusto de todo, convirtiendo para ella en dolores las alegrías y no dejándole integra una dicha ni un placer.

Sin cesar la sacudía el rabioso deseo de echar de sí aquel peso mísero que la abrumaba y el estar segura de que sin aquel sería feliz y estaría bien. Ella se sentía un alma fresca y viva, el corazón joven, la savia de un ser que empieza a vivir, el ansia insaciable de la felicidad más voraz que antes y necesidad devoradora de amar.

Y todas estas cosas dulces, deliciosas y poéticas que embellecen y hacen amable la vida, se alejaban de ella porque envejecía. Se acabó todo, y sin embargo sentía dentro de sí sus ternuras de niña y sus apasionados arranques de joven.

Sólo había envejecido su carne, su miserable piel, esa envoltura de los huesos que poco a poco se marchita y arruga como la tela sobre el mueble. El fantasma de su decadencia se había aferrado a ella y había llegado a ser un sufrimiento físico.

La idea de la vejez había determinado una sensación activa y perceptible como la del calor o el frío. Creía sentir como una vaga invasión la marcha lenta de las arrugas en la frente, el hundimiento de la piel en las mejillas y la garganta, y la multiplicación de esos innumerables estragos que decoloran el cutis. A semejanza de quien se ve atacado de una enfermedad devoradora y a quien constante prurito obliga a rascarse, el terror de aquel aborrecido trabajo del tiempo. (Pág 169)

la novela sobre todo se centra en esos sentimientos que trastornan a los personajes y los vuelven vulnerables.

Las ideas fijas tienen la roedora tenacidad de las enfermedades incurables.

Una vez en el alma la devoran sin dejarla en libertad para pensar en nada ni interesarse a tomar gusto por la menor cosa. (Pág 151)

Opinión personal. 8

La novela me ha gustado, está muy bien escrita y se conecta bien con los personajes. Sus conflictos son lo más interesante de la obra. Pero reconozco que el realismo no es mi género. No puedo evitar aburrirme un poco con las situaciones de los salones, las conversaciones y detalles. Es algo que me sucede con casi todas las novelas realistas que he leído. Por otro lado, he encontrado en esta obra algunas similitudes con Anna Karenina. Algo que  es normal por tratarse de estilos y épocas similares.

La recomiendo en la medida que es una obra clave del autor.  Una lectura interesante para los interesados en la lectura de los clásicos. Tiene como punto a favor además, que es una novela breve. Algo que no es habitual en los gruesos volúmenes del realismo.

Saber más de este autor.

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Fortunata y Jacinta, Benito Pérez Galdós

“Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós es una novela genial que no ha perdido actualidad y muestra con humor y realismo la España de finales del siglo XIX. He disfrutado mucho con su lectura sobre todo al reconocer el Madrid donde vivo y muchos de sus giros del lenguaje castizo.”

fortunata y jacintaReconozco que no me hubiera planteado leer esta novela si no fuera porque era una de las lecturas propuestas del club de lectura en el que participo. Es una de las muchas cosas que le tengo que agradecer además de los buenos momentos que siempre paso comentando las novelas que leemos.

Perez Galdós era mi gran desconocido, un poco por pereza otro porque no me había animado con él y con esta novela me ha conquistado. He devorado con gusto sus más de 900 páginas y si he tardado en poner la reseña ha sido por falta de tiempo, ya que vivo últimamente desbordada de trabajo.

Pero por fin he encontrado el momento para comentar esta lectura que, ya os adelanto me ha encantado. Tiene un poco de todo, descripciones realistas y costumbristas del Madrid de finales del siglo XIX , un elaborado tratamiento de los personajes que son abundantes y variopintos. Y una trama entretenida y folletinesca con buenas reflexiones sobre la vida y las relaciones humanas que hacen que siempre sea  de actualidad.

Me ha gustado mucho sobre todo el sentido del humor que destila toda la novela. Cada comentario sobre los personajes o descripciones de situaciones tienen un toque castizo y divertido que hace que leamos la obra con una media sonrisa. Eso  unido a que se presiente un gran drama entre los personajes con varios triángulos amorosos que alternan los personajes según las distintas partes de la novela hace que sigamos la trama con mucho interés.

Me hizo gracia este párrafo para describir la multitud de hermanas de Jacinta y su madre cuando salían de paseo. Pero es sólo un ejemplo de la cantidad de divertidas descripciones que encontramos en el libro.

“Los domingos, cuando su mamá las sacaba a paseo, en larga procesión, iban tan bien apañaditas que daba gusto verlas. Al ir a misa, desfilaban entre  la admiración de los fieles; porque conviene apuntar que eran muy monas. Desde las dos mayores que eran ya mujeres, hasta la última, que era una miniaturita, formaban un rebaño interesantísimo que llamaba la atención por el número y la escala gradual de las tallas. Los conocidos que las veían entrar, decían: «ya está ahí doña Isabel con el muestrario». La madre, peinada con la mayor sencillez, sin ningún adorno, flácida, pecosa y desprovista ya de todo atractivo personal que no fuera la respetabilidad, pastoreaba aquel rebaño, llevándolo por delante como los paveros en Navidad.”

Tenemos un Don Juan por supuesto un hombre vividor y consentido que con el apodo del “Delfín” cree que el mundo está puesto para darle placer sin importarle los sentimientos de las personas que le rodean y tenemos a dos mujeres a quienes marca la vida. Este personaje será el detonante de las pasiones pero la fuerza de la novela reside en los personajes femeninos que son todos muy fuertes y característicos. Hablo ahora de las dos mujeres más importantes pero la novela está plagada de mujeres interesantes tratadas con mayor o mejor profundidad pero siempre con cariño.

Fortunata la joven humilde a la que Juanito deslumbra con su posición, apostura y sus promesas de matrimonio y a la que abandona a su destino, nada afortunado con cuyo nombre Galdós hace un juego de palabras, Fortunata que es desgraciada a pesar de sus dones. Seguiremos las vicisitudes de la vida de Fortunata, una mujer intensa, bella y salvaje que representa la pasión del amor, el desenfreno pero tambien la fuerza y fe en el amor sin fronteras a costa incluso de su propia vida y felicidad. Un personaje impetuoso y considerado pecador por la sociedad que sin embargo Galdós presenta con simpatía y sin juzgarlo. Un prototipo de la mujer de mala vida pero buen corazón.

Por contra Jacínta, es la esposa abnegada que sufre las infidelidades de su marido con paciencia y anhela ser madre por encima de todo. Generosa ese entrega a la caridad para dar un sentido a su vida vacía y representa la otra imagen prototípica de la mujer. La devoción, la decencia y sin embargo también la infelicidad  por su imposibilidad de ser madre. La “mona de dios” la llaman en la novela, una santa que sin embargo no desempeña el papel más transcendente de la novela pero a la que también llegamos a enteder.

Se plantea esa dualidad enter la mujer buena y la apasionada e intensa. Se analiza la inconstancia del corazón humano que siempre desea aquello que no puede tener. Unos conflictos tan viejos cómo el mundo pero que por ello  siguen vigentes. La infidelidad, la atracción de lo prohibido, la aspiración de la decencia y aceptación social. La fragilidad de la honra de la mujer en una sociedad hipócrita. El peso de la religion en esa sociedad, la beatería y la fe redentora de todos los pecados.  El amor filial y sobre todo como el amor trastorna a las personas como somos capaces de la entrega total a cambio de unos pedazos de atención del ser amado. En la novela se tratan las mil formas en las que se presenta el amor, entre madres e hijos, el no correspondido, el amor desinteresado,  los pequeños amores y aunque se traten muchos temas en la obra esta demuestra que es el amor el que mueve las relaciones humanas.

En la narración queda perfectamente reflejada la sociedad de la época en todos sus estratos, dibujada con pinceladas certeras y aunque duras, siempre amables de algún modo con los personajes que son fruto de sus circunstancias. Es lo que más me ha impactado de la obra. El autor no se posiciona a favor ni en contra, más bien es cuidadoso con sus hijos y no hay ningún personaje que sea del todo desagradable. Todos tienen sus cosas buenas y entrañables de modo que Galdós consigue que nos sintamos atraídos por todos ellos en algún momento.

Me han encantado las descripciones, lejos de resultarme pesadas como en otros casos de lecturas realistas recientes como “Los Buddenbrock“. Me parece que Galdós conecta con nosotros a través de ese costumbrismo y humor que nos traslada a los patios de las casas humildes donde se puede oler la miseria, o la religiosidad del convento donde sentimos todas las aventuras que allí suceden pero siempre tamizado por ese humor e irónia tan castiza que consigue sacar algo bueno de las peores situaciones.

Queda además perfectamente reflejado el ambiente político de la España de la época, un periodo inestable donde ya se muestra el excepticismo español ante nuestros políticos, las tertulias en los cafés donde todos quieren arreglar el mundo y esa desesperanza que sentimos ante la idea de que las cosas puedan mejorar. Parece mentira que más de un siglo después sigamos sufriendo los mismos problemas tan instalados en nuestra clase política, la prevaricación, el enchufismo y el oportunismo centrado en intereses personales. No importa cambiar de bando siempre que uno consiga su puestecito en la administración.

Hablando de esto, Feijoo y Rubín achacaban la relajación de los caracteres a los desengaños. «Yo -decía Feijoo-, soy progresista desengañado, y usted tradicionalista arrepentido. Tenemos algo de común: el creer que todo  esto es una comedia y que sólo se trata de saber a quién le toca mamar y a quién no».

Ese carácter pícaro de la sociedad española se plasma no solo a  nivel político sino también a nivel social en cómo lo que en un momento dado puede ser censurable en otras circunstancias puede no serlo tanto. Todos estos temas se tratan por medio de los pensamientos y palabras de los personajes que en cierto modo son filósofos de su propia vida. Genial este párrafo sobre la infidelidad de D. Evaristo, que es un personaje maravilloso de la novela .

“Hablando de esto, se animaba llegando hasta  la elocuencia. «Porque mira tú, chulita, no predico yo la hipocresía. En cierta clase de faltas, la dignidad consiste en no cometerlas. No transijo, pues, con nada que sea apropiarse lo ajeno, ni con mentiras que dañan al honor del prójimo, ni con nada que sea vil y cobarde; tampoco transijo con menospreciar la disciplina militar: en esto soy muy severo; pero en todo aquello que se relaciona con el amor, la dignidad consiste en guardar el decoro… porque no me entra ni me ha entrado nunca en la cabeza que sea pecado, ni delito, ni siquiera falta, ningún hecho derivado del amor verdadero. Por eso no me he querido casar… Claro, es preciso contener algo a la gente y asustar a los viciosos; por eso se hicieron diez mandamientos en vez de ocho, que son los legítimos; los otros dos no me entran a mí. ¡Ah!, chulita, dirás que yo tengo la moral muy rara. La verdad, si me dicen que Fulano hizo un robo, o que mató o calumnió o armó cualquier gatería, me indigno, y si le cogiera, créelo, le ahogaría; pero vienen y me cuentan que tal mujer le faltó a su marido, que tal niña se fugó de la casa paterna con el novio, y me quedo tan fresco. Verdad que por el decoro debido a la sociedad, hago que me espanto, y digo: «¡Qué barbaridad, hombre, qué barbaridad!». Pero en mi interior me río y digo: «ande el mundo y crezca la especie, que para eso estamos…».”

Es un libro donde uno no para de subrayar e incluso de conocer palabras nuevas, y reconocer expresiones del lenguaje coloquial que siguen usándose. Por ejemplo me sorprendo leer  “que viene el tio Paco con las rebajas” pues yo pensaba que el Paco de ese dicho era Franco y resulta que ya se usaba la frase años antes de su aparición es escena. También me ha gustado conocer la evolución de la palabra hortera que ahora se usa como descalificativo y en el libro define una profesión, los comerciantes de telas. Muy curioso todo. Descubrir tras los pasos de los personajes el Madrid antiguo y callejear por las calles que reconocemos, la cava baja, la calle Pontejos, etc. Llegué a buscar en el mapa el convento de las Micaelas que estaba en el barrio de Tetuán que era las afueras de la ciudad quedando ahora en el centro mismo. Hay incluso una entrada muy interesante  en Google Maps para el Madrid de Fortunata y Jacinta.

En fin que he disfrutado de cada una de sus más de 900 páginas y es el libro con el que estrenaré la sección de recomendados de este año ya que es el único de todos los que he leído en estos meses que recomendaría.

Esta lectura me ha abierto los ojos a Galdós y seguramente lea más de este escritor justamente considerado una de las mejores plumas de nuestra literatura.

Había subrayado montones de fragmentos del libro, todos ellos geniales pero se me ha roto el ebook y no puedo recordarlas todas pero creo que con los que he recordado os podéis hacer a al idea de que nos encontramos ante una obra maestra con mucho sentido del humor.

 

 

 

 

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Los Buddenbrook, Thomas Man

“Los Buddenbrook de Thomas Man es una novela que describe con realismo una familia burguesa alemana a lo largo de tres generaciones durante el siglo XIX. Está muy bien escrito pero tanta descripción a acabado aburriéndome”

los-buddenbrock He tardado en escribir reseñas porque llevo prácticamente un mes leyendo este libro de casi 800 páginas y que he logrado terminar porque era para el club de lectura al que pertenezco y no quería ir sin los deberes hechos.

Este clásico de Thomas Man que escribió con 25 años, publicado en 1901  y por el que recibió el Premio Nobel en 1923, fue una novela de gran éxito de ventas en su momento. Ha sido libro de lectura obligada en muchas escuelas porque refleja de forma muy realista la forma de vida de una familia comerciante. Cada momento está descrito con multitud de detalles, el aspecto de los personajes, la ropa que vestían, sus costumbres y preocupaciones, cómo decoraban las casas, hasta los menús que servían para comer.

Llegamos a conocer bien a cada personaje de la familia y aunque al principio la historia me enganchó fui perdiendo fuelle al ver que no conseguía emocionarme con las cosas que les pasaban a los personajes. Las cosas típicas de la vida en una familia que llega a su momento de esplendor y posterior declive, todo ello descrito minuciosamente.

De todos los miembros de mi club de lectura fui casi de las únicas que no disfrutó con su lectura. La mayoría disfrutó con las descripciones y detalles y la consideraron una obra magnífica. Lo digo porque mi opinión como siempre es personal y aunque reconozco el estilo de un buen escritor a nivel narrativo acabé aburrida de los personajes, las cosas que hacían y lo que les pasaba.

La narración es distante y aséptica de manera que el autor no juzga, sólo nos cuenta con realismo fotográfico los personajes y su historia y pone en sus pensamientos los conflictos personales. Esos momentos, cuando los personajes se encuentra en un dilema existencial, me han resultado precisamente los pasajes más interesantes. El resto de las profusas descripciones me han acabado pareciendo pesadas y demasiado detallistas.

Sin embargo si me han llegado algunos pasajes deliciosos de las escapadas a la playa, donde los personajes se liberan en cierto modo del rigor social y las descripciones se llenan de emoción y poesía. También destaco la descripción de las emociones del heredero de la familia cuando disfruta con la interpretación de su música  hasta el punto de dejarle extenuado. Nosotros sentimos a través de la descripción cada una de sus emociones. Una pena que no haya mas momentos apasionados en la novela.

La historia  gracias a su enorme tamaño plantea multitud de temas e intereses cotidianos que reflejan perfectamente la forma de vida. Ese es precisamente su mayor valor literario. El costumbrismo que nos traslada de lleno a esa época. Entre los muchos temas que se tocan destaco los más importantes.

Por encima de todo nos muestra los deberes familiares donde cada uno  adopta  el papel que le está destinado para honrar a la familia y al proyecto común de la empresa. La familia y el negocio están estrechamente unidos y no se entiende uno sin el otro. La novela refleja muy bien el espíritu mercantilista de progresar por el esfuerzo pero a la vez el esnobismo de la clase burguesa que se diferencia de la clase obrera y su rechazo ante la aparición de los primeros movimientos sociales. El orgullo de clase y su labor ciudadana en la mejora de las ciudades y sus infraestructuras.

El pobre papel de la mujer en la sociedad donde su destino es casarse y ser madre con casi ningún poder de decisión ni en su vida privada. El matrimonio obligado y entendido como un negocio con una dote establecida. Los problemas sociales derivados para las mujeres de los matrimonios fracasados. Nos muestra cómo era visto el divorcio en la época en la que a pesar de ser posible suponía una degradación social aunque estuviera justificado.

También se toca el tema de las relaciones entre padres e hijos. Las expectativas que tienen los padres sobre los hijos que sienten el peso de un padre triunfador que le exige por encima de sus interés y posibilidades. El sistema de educación, los colegios, la medicina. La concepción social de las artes, el teatro, la música consideradas profesiones de segundo nivel. El problema de nacer con demasiada sensibilidad en una familia comercial.

Esa presión social que impide a las personas hacer lo que desean es lo que vemos a lo largo de la novela. Uno no puede casarse con quien quiere, ni estudiar lo que quiere, ni hacer lo que desea. Eso es lo que al final me ha acabado pesando más en la lectura, que es totalmente castradora y pesimista. La ausencia de rebelión y emociones. Las cosas que les pasan son tan cotidianas y planas, Los personajes son tan aburridos y convencionales que me ha parecido que no terminaba nunca.  Creo que eso no ha contribuido a la lectura, no es una obra para leer con prisas ni plazos de tiempo.

De todos modos está claro que el realismo no es mi género. Cuando leo busco evadirme en una historia que me emocione y me haga escapar de la monotonía diaria y desde luego esta novela ha conseguido convertir la monotonía un clásico de la literatura.

Sólo la recomiendo para amantes de la literatura clásica, el realismo  y a lectores curiosos.

Se han hecho varias adaptaciones cinematográficas de esta novela. En 1953, 1959 se pueden encontrar varias versiones en Amazon

La última adaptación se hizo en 2008 http://www.filmaffinity.com/es/film894766.html

De momento se puede ver en youtube en este enlace.

 

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Anna Karenina, Lev Tolstói

b_annaEs un poco difícil escribir la reseña de un clásico reconocido por todos como una obra maestra cuando no me ha convencido básicamente porque me he acabado aburriendo. No sé si ha sido porque tenía que leérmelo en un  mes  para un club de lectura y al final fui un poco justa de tiempo o porque me gusta una literatura más intensa. El realismo no es mi género favorito la verdad aunque reconozco que es una obra muy interesante que puede generar horas de conversación por la multitud de temas que se tratan y no he podido evitar subrayar montones de fragmentos.

Es un libro muy largo que se publicó en parte a modo de folletín en prensa y que terminó editándose como un libro en 1877.  Es una de las obras cumbres del realismo ruso. Refleja con precisión la sociedad de la época con todos sus detalles.  Se muestra tanto la sociedad de las ciudades Moscú y San Petersburgo como la vida en el campo sobre todo de la nobleza. Los viajes al extranjero y las costumbres de las clases privilegiadas. La vida de los terratenientes y las condiciones de vida de los campesinos. Por medio de los personajes se expone diversas reflexiones sobre la modernización del campo, el reparto de la tierra, las costumbres frívolas de la nobleza que en su mayoría dilapida fortunas y vive por encima de sus posibilidades. Las mujeres y sus relaciones. Y en este marco nos planeta una historia de amor en un ambiente de lujo y alta nobleza.

“El fin de la civilización consiste en convertir todas las cosas en un placer” (pág 83)

Lo mejor del libro son desde luego las certeras descripciones de los personajes que no solo se centran en su descripción física sino que por medio de frases incisivas el escritor nos revela el carácter moral de los personajes.

Me llamó la atención como describe a Oblonsky hermano de Ana y representante de esa sociedad frívola y superficial.

“No escogía, pues, orientaciones ni modos de pensar, antes dejaba que las orientaciones y modos de pensar viniesen a su encuentro, del mismo modo que no elegía el corte de sus sombreros o levitas, sino que se limitaba a aceptar la moda corriente. Como vivía en sociedad y se hallaba en esa edad en que ya se necesita tener opiniones, acogía las ajenas que le convenían.” (pág 36)

También me hizo gracia la introducción de otro de los amigos del círculo.

“Yachvin, jugador y libertino, de quien no podía decirse que fuera un hombre sin principios, porque profesaba principios francamente inmorales, era el mejor amigo que Vronsky tenía en el regimiento.”

Son esas pinceladas con las que describe a los personajes lo que mas me ha impresionado de la obra. Esta descripción de Ana por ejemplo.

“Ana Karenina leía y se enteraba de lo que leía, pero la lectura, es decir, el hecho de interesarse en la vida de los demás, le era intolerable, tenía demasiado deseo de vivir por sí misma.”

O de su hijo Sergio un niño que debe madurar como consecuencia de lo que sucede a su alrededor.

Tenía nueve años, era un niño, pero conocía su alma, la quería y la cuidaba como el párpado cuida del ojo y, sin la llave del afecto, no permitía a nadie penetrar en ella. Sus educadores se quejaban, pero él no quería estudiar y, sin embargo, su alma rebosaba de ansia de saber. Y aprendía de Kapitorich, del aya, de Nadeñka, de Basilio Lukich, mas no de sus maestros. El agua con que el padre y el pedagogo trataban de mover las ruedas de su molino, ya goteaba y trabajaba por otro lado. (Pág 836)

Empecé a leer la novela con mucha ilusión disfrutando de las descripciones y del planteamiento de los diferentes personajes pero llegó un punto en que empezó a aburrirme. En mi opinión el libro se llama Ana Karenina como podía llamarse de otro modo porque se plantean muchas historias de forma paralela. De hecho no me parece que Ana sea uno de los personajes mejor tratados sino Levin, su alterego en la novela, un personaje que representa en cierto modo las preocupaciones del propio Tolstói con su búsqueda de la justicia, del sentido de la vida y las crisis religiosas. Y que a mi me ha parecido el mas complejo y mejor desarrollado. Y bueno quizás porque en cierto modo me identifico con sus crisis existenciales.

“Respecto a la religión, Levin, como la mayoría de sus contemporáneos, se hallaba en una situación indefinida. No podía creer, pero a la vez no tenía la certeza de que la religión no fuese justa y necesaria.” (Pág  702)

“«Buscaba contestación a mi pregunta. El pensamiento no podía contestarla, porque el pensamiento no puede medirse con la magnitud de la interrogación. La respuesta me la dio la misma vida con el conocimiento de lo que es el bien y lo que es el mal.(…)”(Pág 1275)

Aunque es una historia conocida, es posible que la destripe un poco en la reseña por ello si alguien no quiere saber nada que no lea más.

Trata de un mujer casada Anna que se enamora de un hombre soltero, Vronsky que le hacía la corte a la hermana de su cuñada Kitty que finalmente se casará con Levin su otro pretendiente. Y esos serán un poco los los principales personajes Kitty y Levin, Vronsky y Anna y Dolly y Oblonsky el hermano de Anna. De las diferentes formas de vivir sus relaciones esas parejas también se extrae una especie de apreciación moral. De hecho todo el libro plantea la moralidad de la época. El marido infiel y la mujer consentidora, la pareja feliz y la mujer infiel que abandona a su marido. Y desde esos diferentes prismas se nos muestra la doble moral de la sociedad en las diferentes situaciones.

Cuando se conocen Ana y el Conde Vronsky surge entre ellos una relación amorosa ilícita y apasionada. A lo largo de la novela nos muestra el comportamiento de la sociedad ante esta relación que rápidamente se hace pública. Como al principio se ve como un juego con ligereza y como luego la sociedad acaba rechazando a la mujer que desea vivir su vida.

El personaje de Anna me ha parecido en cierto modo contradictorio por un lado una mujer valiente y decidida que apuesta por su amor frente a un matrimonio infeliz. Pero por otro una mujer caprichosa y extremadamente celosa. Bella y encantadora, culta e interesante que concentra toda su vida en complacer a su amante y acaba desquiciándose por los celos y la dependencia de ese amor. Un personaje que en lugar de crecer se deteriora poco a poco obsesionada por conservar su belleza y acaparar a su amor. Enamorada del amor en si mismo. Comprendemos su desgracia pero no logramos empatizar del todo con ella pues su comportamiento se hace cada vez más desesperado y en cierto modo ruín. Me ha faltado profundidad emocional en el personaje de Ana y en cierto modo es como si no terminara de creérmela. De todos modos si reconozco que  en algunos fragmentos de la novela si que queda Ana mejor representada. los problemas con sus hijos o su marido y su amante. Aunque eso queda cubierto de miles de descripciones y detalles sobre sucesos cotidianos que acaban restando pasión al asunto. Sobre todo sus reflexiones finales son las que mas nos muestran su forma de pensar. Cómo analiza su situación y no ve otra salida.

Aviso este es uno de los párrafos finales y mas importantes del libro así que si no quieres saber nada no lo leas.

«Mi amor se vuelve por momentos más apasionado y más orgulloso mientras que el suyo está apagándose; y así nos alejamos el uno del otro; y nada podemos hacer para cambiar esta situación. Para mí, él lo es todo y exijo que se me entregue completamente, en cambio él tiende más y más a alejarse de mí. Antes de nuestras relaciones íbamos uno al encuentro del otro y ahora nos dirigimos irresistiblemente por caminos opuestos. Y es imposible que cambiemos. Él me dice, y yo misma me lo he dicho, que estoy tontamente celosa. No es verdad: no estoy celosa: estoy descontenta. Pero…»

Agitada por un pensamiento que brotó de súbito en su cerebro, cambió de sitio en el coche y quedó extasiada, con la vista en un punto indefinido, y la boca abierta como si fuera a hablar. «Si pudiese ser algo más que una amante apasionada que busca sólo sus caricias. Pero no puedo ni quiero ser otra cosa. Y así solo despierto en él desagrado, mientras su frialdad me llena a mí de ira. Es una cosa fatal y no puede ser de otro modo. ¿Es que si tuviera el convencimiento de que no me engaña, que no tiene proyecto alguno con respecto a Sorokina, que no está enamorado de Kitty, ni me hará traición, me sentiría feliz? Lo cierto es que él no me ama; lo demás, ¿qué me puede importar? Es verdad que también sin quererme, podría mostrarse amable y dulce conmigo, impulsado por el sentimiento del deber. Y esto sería mil veces peor que el odio: esto sería el infierno. ¡Y precisamente lo que hay ahora es esto! Ya hace tiempo que no me ama. Y donde termina el amor empieza el odio.
«No conozco estas calles tan pinas… casas… más casas. Y en las casas tanta gente… Hay un sinfín de gente y todos se odian los unos a los otros.
«¡Bueno, imaginaré lo que necesito para ser feliz… Bien… Recibo el divorcio de Alexey Alejandrovich. Me dan a Sergio y me caso con Vronsky…»
Y al recordar a Alexey Alejandrovich, Ana se lo imaginó con extraordinaria precisión, como si lo tuviera ante ella con sus ojos dóciles, apagados, sin vida; con las venas azules transparentándose en sus blancas manos; con las peculiares entonaciones de su voz; con los dedos de las manos cruzados y haciéndolos crujir; y la idea de sus relaciones, calificadas también de amor, la hizo estremecer con un sentimiento de repugnancia.
«Bien: obtendré el divorcio y seré la mujer de Vronsky. ¿Acaso Kitty dejará entonces de mirarme como me ha mirado hoy? No… ¿Y Sergio dejará de preguntar por mi vida y por qué tengo dos maridos? Y entre Vronsky y yo, ¿qué nuevo sentimiento va a brotar? ¿Será posible una nueva sensación que, si no nos hace felices, consiga al menos que no nos sintamos desgraciados? ¡No, no, y no!», se contestó sin vacilar. «¡Esto es imposible! El abismo que nos separa es demasiado profundo. Yo causo su desgracia y él la mía. Se han hecho todas las tentativas, pero la máquina se ha estropeado.(…)
«¿Qué estaba yo pensando antes? ¡Ah, sí! Que no encontraré una situación en la cual mi vida no sea un tormento; que todos hemos sido creados para sufrir; que todos sabemos e inventamos medios para engañarnos a nosotros mismos. Y cuando vemos la verdad no sabemos qué hacer.» (pag 1 222)

Definitivamente no me ha convencido el personaje y estoy segura que una mujer como ella en la actualidad no actuaría así y aunque sé que debo ponerme en la situación de la época me fastidia que en todas las grandes novelas de la literatura donde las mujeres se salen un poco del tiesto y tratan de romper con lo establecido acaban todas fatal. Madame Bovary, La regenta  por nombrar algunas. Parece que en cierto modo como si en todas se buscara un final trágico para evitar que las mujeres se descarriasen o algo así. Y sobre todo las diferencias a la hora de afrontar la infidelidad masculina de la femenina. Pero claro creo que ese es en cierto modo el objetivo de la novela. Mostrar las contradicciones de las sociedades en las que viven los personajes.

El libro está bien escrito, con detalladas descripciones que en algunos momentos consiguieron emocionarme de entre las que destaco la carrera de caballos de Vronsky donde podemos casi ver el ambiente del hipódromo y todo lo que allí sucede. No los cito porque son párrafos largos y es mejor disfrutarlos en su lectura completa.

Otro momento maravilloso es la siega con Levin donde sentimos el sudor y el calor mientras usa la azada y creo que es el pasaje que más me ha gustado de la novela. Incluso el momento del parto al final del libro están descritos todos con maestría  pero a mi definitivamente el libro ha acabado aburriéndome y me falta emoción.

Lo vemos todo desde fuera un poco distanciados. Siempre desde una tercera persona y a pesar de que pasaban muchas cosas he sentido que no pasaba nada o cuando pasa algo interesante se salta de pronto a otra cosa mas densa y pesada como la descripción de las elecciones de la nobleza que al final del libro te acaba dando ganas incluso de dejarlo.

Como ejemplo de lo que digo  mientras estamos disfrutando de la conquista de Anna y cuando parece que se va a culminar la relación se produce una elipsis y en el siguiente capítulo ya la tenemos embarazada. No sé, esta claro que Tolstói quería huir del romanticismo y por ello en cierto modo el personaje mas castigado es el más romántico. Como si a modo de moraleja como dice uno de los personajes al final de la novela.

“Pasiones tan desesperadas no conducen a nada bueno”.

Vamos que no es para nada mi estilo de novela. Yo soy mas de Unamuno de la acción y de los personajes profundos emocionalmente. Y sin embargo los personajes si se apasionan y nosotros somos testigo de sus pasiones. Me llamaron mucho la atención dos párrafos distintos que reflejan la evolución de los sentimientos de Vronsky, el amante de Ana.

Primero cuando tratan de separarlos y le parece imposible vivir sin ella

«Y los demás se empeñan en enseñarnos a vivir, No tienen idea de lo que es la felicidad; ignoran que fuera de este amor no existe ni ventura ni desventura, porque no existe ni siquiera vida», concluyó Vronsky.(pág 309)

Y la evolución de sus sentimientos cuando las cosas ya no fueron tan bien.

En cuanto a Vronsky, aunque se había realizado lo que deseara por tanto tiempo, no era feliz. No tardó en advertir que la realización de sus deseos no le procuraba más que un grano de la montaña de dicha que esperó. ¡Eterna equivocación del hombre que espera la felicidad del cumplimiento de sus anhelos!

Y eso que él la ama hasta el final

Vronsky la contemplaba como a una flor que, cortada por él mismo, se le hubiese marchitado entre las manos, y en la cual apenas se pudiese reconocer la belleza que incitara a cortarla. Y, no obstante, experimentaba la sensación de que aquel amor que antes, cuando estaba en toda su fuerza, hubiese podido arrancar de su alma, de habérselo propuesto firmemente, ahora le sería imposible arrancarlo. No; ahora no podía separarse de ella.(pág 581)

Hay ademas algunas reflexiones sobre las mujeres que son las que mas me han llamado la atención. Por un lado los comentarios de los hombres.

“Pero soy casado y créeme que (como ha escrito no sé quién), conociendo sólo a una mujer a la que ames, sabes más que si hubieras conocido millares de mujeres.(…)”
“Mi opinión es ésta: la mujer es la piedra de toque esencial en la actividad del hombre. Es difícil amar a una mujer y hacer a la vez algo útil. Para ello hay un remedio: desviar el amor por ellas casándose. ¿Cómo te diría…? —agregó Serpujovskoy, al que le gustaba hacer comparaciones—. Espera, espera… Llevar un paquete en la mano y hacer algo a la vez no es posible, pero sí lo es si te lo echas a la espalda. El matrimonio es así. Lo he visto cuando me he casado. Me sentí de pronto con las manos libres. Pero sin estar casado, y llevando ese fardo contigo, estás con las manos tan ocupadas que no puedes hacer nada de provecho. Fíjate en Masankov y en Krupov, que han estropeado sus carreras por las mujeres…
—¡Vaya unas mujeres! —dijo Vronsky, recordando a la francesa y a la artista con las que tenían relaciones los dos mencionados.
—Tanto peor cuanto más alta es la posición de la mujer en la sociedad, porque entonces no se tratará ya de llevar el paquete, sino de quitárselo a otro.
—Tú no has amado jamás —le dijo Vronsky suavemente, mirando ante sí y pensando en Ana.
—Puede ser. Pero acuérdate de lo que te he dicho. Y, además, piensa que todas las mujeres son más materialistas que los hombres. Nosotros miramos el amor como algo inmenso y ellas lo consideran siempre terre-à-terre. (Pag 512-513)

 Y por otro las reflexiones de las mujeres como los pensamientos de  Dolly en su coche cuando va a visitar a Ana, el recuerdo de la muerte de su hijo es un ejemplo genial del las dotes descriptivas y a la vez reflexivas del escritor. Es quizás uno de los fragmentos que más me ha impresionado y me ha parecido mas realista y certero.

“Y Daria Alejandrovna rememoró, con horror y dolor profundo, el fallecimiento y el entierro de su último niño, atacado por la terrible difteria: los gestos horrorosos provocados por la tos y los ahogos; el resuello de la garganta oprimida, llena de purulentas e inflamadas llagas; el último y supremo esfuerzo con la inminente asfixia —desorbitados y sanguinolentos los ojos; congestionadas las facciones, hinchadas, reventando las venas; crispadas las manos; enarcados el torso y las piernecitas—. Luego, el pequeño ataúd, tan fúnebre aun con sus colores claros —rosa y blanco— y sus adornos de pasamanería; el yerto cuerpecito, de frentecilla lívida con ricitos rubios; la boquita, morada, abierta como en gesto de extrañeza. Después el desgarrador adiós final, el lúgubre martilleo sobre los clavos que sujetaban la tapa de la caja, la partida del cortejo; todo entre la indiferencia de la gente. Y mientras, ella, en su dolor de madre, en la angustiosa opresión de su pecho, que le ponía un nudo en la garganta, se sentía morir, y lágrimas de fuego corrían por sus mejillas.

«¿Y todo para qué?», seguía la mente de Daria Alejandrovna. «¿Qué resultará de todo ello? Vivir sin un momento de tranquilidad, ora embarazada, ya dando el pecho; siempre de mal humor, riñendo, torturándome yo y torturando a los demás, causando repugnancia a mi marido. Así habré pasado mi vida y saldrán niños infelices, mal educados, acaso niños mendigos. (…)
Todos viven, todos gozan», continuó pensando, en tanto que pasaba ante las mujeres, atravesaba el puentecillo y, llevada con buen trote, entraba en la montaña. Iba cómoda, suavemente, dulcemente mecida, pero seguía con negros pensamientos. «Todos gozan, sí, y yo voy como si hubiera salido de la prisión, como si estuviese abandonando el mundo. Solamente ahora, por un momento, me he dado cuenta de todo… Todos viven… estas mujeres; y la hermana Nataly; y Vareñka y Ana, a la cual voy a ver; sólo yo no vivo. (…)
«Y criticar a Ana…», pensó después. «¿Y por qué? ¿Soy yo mejor? Por lo menos, tengo un marido al cual amo… No como quisiera yo, pero le amo… Mientras que Ana no amaba al suyo. ¿Qué culpa tiene ella? Ella quiere vivir. Dios nos ha impreso este deseo en el alma. Es muy posible que yo hubiese hecho lo mismo. (pág 963-965)

En resumen es una buena novela llena de matices y reflexiones morales sobre la sociedad rusa. Plantea una apasionada historia de amor que presenciamos como testigos y en torno a ello conocemos en detalle muchos asuntos pero es un libro largo que puede resultar muy pesado en muchas ocasiones. Por ello no lo incluyo entre mis libros recomendados aunque si creo que es una novela que se debe leer para hacerse una opinión propia sobre ella. Y desde luego tiene frases memorables como esta de resignación que al final parece ser un poco la enseñanza de la época

“No hay situación a la que el hombre no se acostumbre, especialmente si todos los que le rodean la soportan como él.”(Pág 1125)

 Existen un montón de versiones cinematográficas de esta novela http://es.wikipedia.org/wiki/Anna_Karenina_%28pel%C3%ADcula%29

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Madame Bovary, Gustave Flaubert

b_madameMe gusta cada cierto tiempo retomar a los clásicos porque así uno tiene garantía de éxito en la lectura. En esta ocasión aproveché que lo íbamos a comentar en el Club de lectura de mi pueblo y me apeteció mucho releer Madame Bovary, una lectura que me había impresionado mucho cuando lo leí en mi adolescencia. Es curioso porque mis percepciones del personaje principal Emma han variado con la edad y seguramente si lo leo dentro de veinte años a lo mejor lo veo también de todo modo.

Da miedo hacer una crítica de un clásico tan comentado como este por eso como siempre me centraré en mi visión personal.

El libro te atrapa desde el principio mientras presenta los personajes y sus preocupaciones y sus formas de vida. Las descripciones de los personajes y los detalles son  muy elaboradas y uno se imagina perfectamente cada una  de las situaciones.  En algunos momentos los objetos parecen cobrar vida.

“Los adornos de encajes, los broches de diamantes, las pulseras de medallón temblaban en los corpiños, relucían en los pechos, tintineaban en los brazos desnudos.”(Pág. 55)

El libro precursor del realismo y de la novela moderna trata de romper con los romanticísmos empalagosos y en cierto modo hace lo que Cervantes hizo con El Quijote  mostrando las consecuencias de las lecturas de caballería. Flaubert con esta obra critica las consecuencias de las lecturas románticas en las mujeres creando una novela realista y romántica a la vez.

Emma un joven hermosa y bien educada en un colegio religioso, se casa con un médico de provincias por huir de su vida rural creyendo que así escapará de la monotonía y encontrará su amor apasionado. La imposibilidad de amar y admirar a su marido la provoca una insatisfacción en su vida que la incitará a desear vivir experiencias intensas a través de la infidelidad. Vemos en la evolución del personaje los diferentes sentimientos experimentados ante la atracción que siente inicialmente por León, un joven conocido de la familia. Su deseo de evitar la tentación la llevara a interesarse por la religión, su embarazo o simplemente dejarse llevar por la apatía o la depresión.

Es una novela que refleja muy claramente las pocas opciones de buscar su felicidad que tenían las mujeres de la época. Incluso queda patente en la decepción de Emma al tener una niña y no un hijo cómo ella deseaba.

“Ella deseaba un hijo; sería fuerte y moreno, le llamaría Jorge; y esta idea de tener un hijo varón era como la revancha esperada de todas sus impotencias pasadas. Un hombre, al menos, es libre; puede recorrer las pasiones y los países, atravesar los obstáculos, gustar los placeres más lejanos. Pero a una mujer esto le está continuamente vedado. Fuerte y flexible a la vez, tiene en contra de sí las molicies de la carne con las dependencias de la ley. Su voluntad, como el velo de su sombrero sujeto por un cordón, palpita a todos los vientos; siempre hay algún deseo que arrastra, pero alguna conveniencia social que retiene.

Dio a luz un domingo, hacia las seis, al salir el sol.

–¡Es una niña! – dijo Carlos.

Emma volvió la cabeza y se desmayó.” (Pag. 235)

Con su rechazo, aparta a León y la angustia de haber perdido esa posibilidad de encontrar el amor la hace caer directamente en las manos de Rodolfo, un galán picaflor que no puede corresponder a la intensidad de su amor.

Me llamaron la atención los pensamientos de este personaje justo antes de escribir la carta con la que romperá con Emma y que reflejan perfectamente su tedio ante el amor.

“Vagando así entre sus recuerdos, examinaba la letra y el estilo de las cartas, tan variadas como sus ortografías. Eran tiernas o joviales, chistosas, melancólicas; las había que pedían amor y otras que pedían dinero. A propósito de una palabra, recordaba caras, ciertos gestos, un tono de voz; algunas veces, sin embargo, no recordaba nada.

En efecto, aquellas mujeres, que acudían a la vez a su pensamiento, se estorbaban las unas a las otras y se empequeñecían, como bajo un mismo nivel de amor que las igualaba. Cogiendo, pues, a puñados las cartas mezcladas, se divirtió durante unos minutos dejándolas caer en cascadas, de la mano derecha a la mano izquierda. Finalmente, aburrido, cansado, Rodolfo fue a colocar de nuevo la caja en el armario diciéndose:

–¡Qué cantidad de cuentos!

Lo cual resumía su opinión; porque los placeres como escolares en el patio de un colegio, habían pisoteado de tal modo su corazón, que en él no crecía nada tierno, y lo que pasaba por allí, más distraído que los niños, ni siquiera dejaba, como ellos, su nombre grabado en la pared.”

Ella se entrega en esa relación sin medida perdiendo la perspectiva de su familia y empeñándose en gastos superfluos. Cuando se ve abandonada por Rodolfo no tiene fuerzas para volver a la vida y únicamente un encuentro fortuito con León su antiguo romance la hace recuperarse y sumergirse en una amor loco e impetuoso que no admite errores ni desencantos.

“Acababa de salir desesperada. Ahora lo detestaba. Aquella falta a la cita le parecía un ultraje y buscaba otras razones para despegarse de él; era incapaz de heroísmo, débil, trivial, más blando que una mujer, además de avaro y pusilánime.

Luego, calmándose, acabó por descubrir que tal vez lo había calumniado. Pero la denigración de las personas a quienes amamos siempre nos aleja de ellas un poco. No hay que tocar a los ídolos; su dorado se nos queda en las manos.” (Pag 334)

Impresionante cómo se van desarrollando los acontecimientos y con ellos los personajes mientras ella se va enredando más y más la soga al cuello a costa de perseguir la felicidad se le escapa entre los dedos.

“Se conocían demasiado para gozar de aquellos embelesos de la posesión que centuplican su gozo. Ella estaba tan hastiada de él como él cansado de ella. Emma volvía a encontrar en el adulterio todas las soserías del matrimonio.

Pero ¿cómo poder desprenderse de él? Por otra parte, por más que se sintiese humillada por la bajeza de tal felicidad, se agarraba a ella por costumbre o por corrupción; y cada día se enviciaba más, agotando toda felicidad a fuerza de quererla demasiado grande. Acusaba a León de sus esperanzas decepcionadas, como si la hubiese traicionado; y hasta deseaba una catástrofe que le obligase a la separación, puesto que no tenía el valor de decidirse a romper.” (Pag 345)

Lo mejor del libro es como se describen perfectamente todos los personajes de la novela. Perfiles de una sociedad provinciana preocupados por prosperar y el qué dirán.

En el club de lectura el personaje de Emma fue duramente criticado por su superficialidad, cobardía y egoísmo y sin embargo a mi me parece que de toda la novela es el único personaje que se implica en tratar de alcanzar su felicidad  y en tratar de cambiar las cosas que no le gustan de su vida. Me parece el más sincero consigo mismo y vital de todos. Si bien es atolondrada y no sopesa bien las consecuencias de su actos, creo que afronta sus decisiones con valentía y optando por vivir la vida con intensidad, tratando de huir de la mediocridad y la monotonía. Y quién no ha experimentado alguna vez ese sentimiento de insatisfacción vital que hace que nos identifiquemos con ella en cierto modo.

Es un libro que yo recomiendo leer a todo el mundo. Entretenido y profundo en muchas de las reflexiones que pone en boca de sus personajes y que refleja muy claramente la forma de vida de una época pero que sin embargo se mantiene en constante actualidad. Una novela psicológica que plantea  temas tan profundos como la insatisfacción, el adulterio, el amor, el sentimiento de culpa, la usura, la hipocresía social, la depresión o el suicidio.