Reseñas de libros de Clara Ortega

Una habitación propia, Virginia Wolf

“Una  habitación propia de Virginia Wolf reúne el texto que escribió la escritora para introducir unas conferencias sobre la literatura y la mujer. No es ni una novela ni un ensayo propiamente dicho sino el interesante experimento de una escritora precursora en su época en la defensa de los derechos de la mujer.”

una habitacion propiaLo primero que sorprende de este libro escrito a principios del siglo XX es su estilo. Ya desde las primeras líneas nos damos cuenta de que estamos ante una escritora de nivel. Las comparaciones y metáforas que emplea nos arrastran y fascinan. Las ideas y conceptos que plantea los defiende con múltiples e inteligentes argumentos aunque en ocasiones pueden parecer un poco reiterativos o con un estilo anticuado.

Perdonad que transcriba este párrafo tan largo pero me llamó la atención como nos introduce en la historia, como la naturaleza entra en el relato, cómo la metáfora del pensamiento y la idea de la conferencia cobra fuerza en la mente de la escritora.

 

“Me hallaba yo, pues (llamadme Mary Beton, Mary Seton, Mary Carmichael o cualquier nombre que os guste, no tiene la menor importancia), sentada a orillas de un río, hará cosa de una o dos semanas, un bello día de octubre, perdida en mis pensamientos. Este collar que me habíais atado, las mujeres y la novela, la necesidad de llegar a una conclusión sobre una cuestión que levanta toda clase de prejuicios y pasiones, me hacía bajar la cabeza. A derecha e izquierda, unos arbustos de no sé qué, dorados y carmesíes, ardían con el color, hasta parecían despedir el calor del fuego. En la otra orilla, los sauces sollozaban en una lamentación perpetua, el cabello desparramado sobre los hombros. El río reflejaba lo que le placía de cielo, puente y arbusto ardiente y cuando el estudiante en su bote de remos hubo cruzado los reflejos, volviéronse a cerrar tras él, completamente, como si nunca hubiera existido. Uno hubiera podido permanecer allí sentado horas y horas, perdido en sus pensamientos. El pensamiento —para darle un nombre más noble del que merecía— había hundido su caña en el río. Oscilaba, minuto tras minuto, de aquí para allá, entre los reflejos y las hierbas, subiendo y bajando con el agua, hasta —ya conocéis el pequeño tirón— la súbita conglomeración de una idea en la punta de la caña; y luego el prudente tirar de ella y el tenderla cuidadosamente en la hierba. Pero, tendido en la hierba, qué pequeño, qué insignificante parecía este pensamiento mío; la clase de pez que un buen pescador vuelve a meter en el agua para que engorde y algún día valga la pena cocinarlo y comerlo. No os molestaré ahora con este pensamiento, aunque, si observáis con cuidado, quizá lo descubráis vosotras mismas entre todo lo que voy a decir. (pág 4)

Extraña y poética forma de introducir una conferencia sobre literatura  y mujeres y a la vez qué mejor modo de hacerlo que con la propia literatura,  poniendo como protagonista a una mujer que investiga sobre el papel de la mujer en la literatura.

En este relato la escritora tratará de encontrar las causas de porqué la mujer no tiene presencia en la literatura hasta el siglo XIX. Todas las razones evidencian las dificultades que tienen en general los artistas y escritores para producir cualquier obra pero en el caso de la mujer se encuentran además con la oposición directa de los hombres a su educación.

“La historia de la oposición de los hombres a la emancipación de las mujeres es más interesante quizá que el relato de la emancipación misma.” (Pág 52)

Los impedimentos de no tener independencia económica ni un espacio propio, una habitación donde una pudiera tener la intimidad necesaria para crear es la metáfora que utiliza la escritora para demostrar que para poder crear es necesario tener cubiertas las necesidades básicas y disponer del tiempo libre y educación necesaria. Algo que de siempre le fue negado a las mujeres.  Incluso las mujeres ricas perdían todos sus bienes  con el matrimonio y no tenían otra salida que depender siempre de un hombre, padre, hermano o marido.

A la vez se plantean las causas del rechazo de los hombres a las mujeres que querían desempeñar otras tareas a parte de la casa y la crianza. Todos los textos que analizan la figura femenina en el pasado menospreciaban su inteligencia y capacidades y la escritora cuestiona si ese deseo de ningunear a las mujeres surge de la necesidad de los hombres de sentirse superiores a lo largo de la historia.

“Durante todos estos siglos, las mujeres han sido espejos dotados del mágico y delicioso poder de reflejar una silueta del hombre de tamaño doble del natural. Sin este poder, la tierra sin duda seguiría siendo pantano y selva. (…)Sea cual fuere su uso en las sociedades civilizadas, los espejos son imprescindibles para toda acción violenta o heroica. Por eso, tanto Napoleón como Mussolini insisten tan marcadamente en la inferioridad de las mujeres, ya que si ellas no fueran inferiores, ellos cesarían de agrandarse. Así queda en parte explicado que a menudo las mujeres sean imprescindibles a los hombres. Y también así se entiende mejor por qué a los hombres les intranquilizan tanto las críticas de las mujeres; por qué las mujeres no les pueden decir este libro es malo, este cuadro es flojo o lo que sea sin causar mucho más dolor y provocar mucha más cólera de los que causaría y provocaría un hombre que hiciera la misma crítica. Porque si ellas se ponen a decir la verdad, la imagen del espejo se encoge; la robustez del hombre ante la vida disminuye.” (Pág 33)

El libro que al principio evidencia las dificultades de las mujeres en la literatura y establece una especie de lucha de sexos, se va equilibrando y opta por encontrar una voz propia para cada escritor, apreciar las diferencias y  fomentarlas hasta conseguir una mente andrógina que escriba sin preocuparse por el sexo del escritor.

Sería una lástima terrible que las mujeres escribieran como los hombres, o vivieran como los hombres, o se parecieran físicamente a los hombres, porque dos sexos son ya pocos, dada la vastedad y variedad del mundo; ¿cómo nos las arreglaríamos, pues, con uno solo? ¿No debería la educación buscar y fortalecer más bien las diferencias que no los puntos de semejanza? Porque ya nos parecemos demasiado, y si un explorador volviera con la noticia de otros sexos atisbando por entre las ramas de otros árboles bajo otros cielos, nada podría ser más útil a la Humanidad; y tendríamos además el inmenso placer de ver al profesor X ir corriendo a buscar sus cintas de medir para probar su «superioridad». (Pág 83)

Un libro muy interesante en sus conceptos pero que a pesar de su brevedad puede resultar un poco pesado para los que no disfrutan del ensayo,  como es mi caso.  Me ha gustado lo que decía y cómo lo decía pero reconozco que estaba deseando terminarlo. Yo prefiero leer novela para evadirme y vivir nuevas situaciones…asocio el ensayo con el estudio y al final disfruto menos de la lectura de los ensayos que de las novelas.

Desde el punto de vista del camino recorrido por la mujer en la literatura es impresionante pues en apenas un siglo ha conseguido alcanzar a los hombres mucho más que en otros terrenos de la ciencia o de las artes. Sin embargo aun estamos muy lejos de conseguir la igualdad social, laboral y en otros muchos aspectos y en este libro este libro sirve de reconocimiento a las mujeres que ha sido pioneras en la escritura y ha servido de ejemplo a las que llegarían después.

De todos modos aunque es un libro que me ha gustado leer y del que he subrayado muchos fragmentos no lo incluyo en mis recomendados por ser un ensayo que para algunos puede resultar un poco pesado.

 

 

 

 

http://biblio3.url.edu.gt/Libros/wilde/habitacion.pdf

 

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Hola me llamo Clara Ortega aunque también me conoceréis como klarucha o klerr, según los foros. En esta página podréis ver las cosas que más me interesan desde literatura hasta mis manualidades. Espero que os guste.

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El laberinto de los espíritus, Carlos Ruiz Zafón

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