La inmortalidad MIlan Kundera

La inmortalidad, Milan Kundera

“La inmortalidad de Milan Kundera es un libro extraño que no sigue las normas de la narrativa tradicional por ello puede desorientar un poco al lector que no sabe si lee un ensayo o una novela. Muy bien escrito pero de lectura lenta para poder saborear cada palabra. Muy interesante por las reflexiones pero no es una novela de fácil lectura. Sólo la recomiendo para los lectores metafísicos y comprometidos con la literatura existencialista”

La inmortalidad MIlan KunderaLa inmortalidad, ¿ensayo o novela?

Tenía muchas ganas de volver a leer algo de Milan Kundera ya que la primera novela que leí de este escritor “La insoportable levedad del ser” me había gustado mucho. En esta ocasión nos encontramos tambien ante una lectura profunda que reconozco que me ha llevado más tiempo del que esperaba porque no ha logrado engancharme a la trama. Eso se debe a que no existe una trama propiamente dicha. Es una novela filosófica en el sentido de que el objetivo es reflexionar sobre la sociedad actual a través de sus personajes. El concepto de la obra queda plasmado por el propio autor en uno de los últimos capítulos donde conversa de literatura con uno de los personajes y nos da las claves para entender el texto. Lo transcribo porque me parece importante para entender el concepto de la obra. ( as negritas de la cita las he añadido yo)

“La época actual se lanza sobre todo lo que alguna vez fue escrito para convertirlo en películas, programas de televisión o imágenes dibujadas. Pero como la esencia de la novela consiste precisamente sólo en lo que no se puede decir más que mediante la novela, en cualquier adaptación no queda más que lo inesencial. Si un loco que todavía sigue escribiéndolas quiere hoy salvar sus novelas, tiene que escribirlas de tal modo que no se puedan adaptar o, dicho de otro modo, que no se puedan contar. (…)

Pero lamento que casi todas las novelas que alguna vez se han escrito sean demasiado obedientes a la regla de la unidad de la acción. Quiero decir con eso que su base es una única cadena de actos y acontecimientos unidos por una relación causal. Esas novelas se parecen a una calle estrecha por la que alguien hace correr a latigazos a los personajes. La tensión dramática es la, verdadera maldición de la novela, porque lo convierte todo, incluidas las páginas más hermosas, incluidas las escenas y las observaciones más sorprendentes, en meros escalones que conducen al desenlace final, en el que está concentrado el sentido de todo lo que antecedía. La novela se consume en el fuego de su propia tensión como un fardo de paja.

 —Al oírte —dijo con cautela el profesor Avenarius—, me temo que tu novela sea aburrida.

 —¿Acaso todo lo que no sea una loca carrera en pos de un desenlace final es aburrido? Cuando masticas este magnífico muslo, ¿te aburres? ¿Tienes prisa por llegar al final? Al contrario, quieres que el pato penetre dentro de ti lo más lentamente posible y que su sabor no se acabe nunca. Una novela no debe parecerse a una carrera de bicicletas, sino a un banquete con muchos platos.” (Pág 216)

Y esta novela es precisamente eso. Algo que hay que saborear apreciando las palabras y no buscando lo trepidante de la trama porque el libro narrativamente no sigue un hilo conductor claro e incluso hay capítulos que no tienen ninguna relación con los anteriores. Parece una obra escrita por el placer de escribir donde los personajes reflexionan sobre la sociedad actual como lo podía haber hecho el autor en un ensayo. Pero son precisamente la fuerza de esas reflexiones lo que convierten esta novela en algo especial que te hace recordar lo que has leído y pensar en ello.  Pero debemos tener en cuenta de que no es una lectura ni trepidante ni adictiva.

Lucha entre lo mental y lo carnal

Algunos personajes de los que se sirve el autor para plasmar sus reflexiones sobre la vida son Agnes y su familia. Agnes es una mujer casada que se siente desconectada de su vida y de la época en la que le ha tocado vivir y que se hace preguntas existenciales sobre la vida a través de sus recuerdos. Agnes es puramente mental, se aleja de las emociones y vive la vida distanciada de su propio cuerpo con el que sólo conecta a través del sexo. He rescatado una cita que hace de su padre con el que se identifica y donde podemos apreciar parte de su personalidad.

“El peligro del odio consiste en que nos ata al adversario en un estrecho abrazo. En eso radica la obscenidad de la guerra: la intimidad de la sangre que se mezcla, la lasciva proximidad de dos soldados que se apuñalan y se miran a los ojos. Agnes está segura de que era precisamente esta intimidad la que le repugnaba al padre. El tumulto en el barco le asqueaba tanto que prefería ahogarse. El contacto físico con gentes que se empujan unas a otras y se envían mutuamente a la muerte le parecía mucho peor que terminar su vida solo en la límpida pureza de las aguas. ” (Pág 24)

Me impresiona la exactitud y poesía de las palabras a la hora de plasmar el concepto. Este fragmento de por sí demuestra la talla literaria del escritor.

Como contraposición tenemos a Laura, la hermana de Agnes que es todo carnalidad, pasión y emociones desmedidas. EL enfrentamiento entre ambas  en la novela representa las dos formas posibles de afrontar la vida humana, desde la mente o desde las emociones. Una dicotomía a la que se enfrenta Paul, el marido de Agnes al sentirse atraído por ambas. Él podría simbolizar la búsqueda del equilibrio entre lo racional y la pasión que tratamos de encontrar todos.

La sociedad actual a través de los personajes

Paul es un abogado que trabaja en la radio y siente fascinación por el periodismo. Es uno de los personajes más reflexivos de la obra con comentarios muy profundas sobre la sociedad actual en muchas de sus conversaciones, sobre la guerra, sobre la pérdida de intimidad, o el papel de la mujer en la sociedad.  Esas son para mi las claves de esta novela. Esas píldoras filosóficas que los personajes entrecruzan en sus pensamientos y opiniones. Son muchas las frases que he subrayado de esta obra y no quiero ponerlas todas para no destriparla pero no me puedo resistir a hacer unas cuantas citas porque me sirven a mi de recuerdo y aprovecho para comentarlas.

La guerra

Muy interesante este comentario sobre la progresiva frivolidad de la sociedad y cómo la falta de  compromiso hacia ideales y el adormecimiento de la juventud evitará futuros enfrentamientos. En cierto modo coincido en que un exceso de convicciones son los que llevan a los conflictos bélicos. El deseo de imponer nuestra opinión sobre los demás es la causa fundamental de todas las guerras. Como contrapartida la ausencia de compromiso hace que en cierto modo seamos todos como borregos fáciles de controlar.

“La guerra sólo puede existir en el mundo de la tragedia; el hombre desde el comienzo de la historia no conoció otra cosa que el mundo trágico y no es capaz de salirse de él. La época de la tragedia sólo puede acabar con la rebelión de la frivolidad. La gente hoy ya no conoce de la Novena de Beethoven sino los cuatro compases del Himno a la alegría que oye cada día en el anuncio del perfume Bella. Eso no me indigna. La tragedia será expulsada del mundo como una actriz vieja y mala que se lleva la mano al corazón y declama con voz ronca. La frivolidad es una cura de adelgazamiento radical. Las cosas perderán el noventa por ciento de su sentido y se harán más ligeras. En semejante atmósfera de ingravidez desaparecerá el fanatismo. La guerra será imposible.” (Pág 110)

La pérdida de la intimidad

Aunque en la novela se reflexiona sobre la ausencia de intimidad por los medios de comunicación se puede considerar premonitoria de lo que supone en la actualidad sobre todo por el uso de los móviles. Me encanta como lo describe y lo certero de su comentario.

“(…)hoy el ojo de Dios ha sido reemplazado por la cámara. El ojo de uno ha sido reemplazado por los ojos de todos. La vida se ha convertido en una única gran orgía en la que todos participan. Todos pueden ver a la princesa inglesa desnuda celebrando su cumpleaños en una playa subtropical. La cámara aparenta interesarse sólo por los famosos, pero basta con que a escasa distancia de ustedes caiga un avión, basta con que de sus camisas salgan llamas para que de pronto también ustedes sean famosos y formen parte de la orgía general, que nada tiene en común con el placer y que se limita a poner públicamente en conocimiento de todos que no tienen dónde esconderse y que cualquiera está a merced de cualquiera.(Pág 30)

La inmortalidad

En otros capítulos el autor hace un repaso de la vida de Goethe y de cómo ha perdurado su imagen en el colectivo universal. En este texto, el autor reflexiona sobre el concepto de inmortalidad, en el sentido de la inmortalidad histórica. Cómo algunas figuras políticas y artísticas se ganan un lugar en la historia de la humanidad por el que son recordados y cómo ese recuerdo a veces no encaja con la idea que ellos tenían de si mismo ya que pueden perdurar por anécdotas curiosas que den una imagen diferente de lo que eran cómo personas. Sobre ello mantiene una curiosa conversación Hemingway con Goethe que refleja claramente este concepto de inmortalidad tal cómo es tratado en el libro

“Uno puede quitarse la vida. Pero no puede quitarse la inmortalidad. En cuanto la inmortalidad le hace subir a usted a cubierta, ya no se puede bajar nunca más y aunque se pegue un tiro se queda en cubierta con su suicidio incluido y eso es un horror, Johannes, un horror. Estaba tendido en cubierta, muerto, y a mi alrededor veía a mis cuatro mujeres; estaban sentadas en cuclillas y escribían todo lo que sabían sobre mí y detrás de ellas estaba mi hijo y también escribía, y Gertrude Stein también estaba y escribía y estaban todos mis amigos y contaban en voz alta todas las indiscreciones y difamaciones que alguna vez habían oído contar acerca de mí, y tras ellos se apelotonaba un centenar de periodistas con micrófonos y un ejército de profesores universitarios de toda América lo clasificaba, lo analizaba, lo ampliaba y lo organizaba todo en artículos y libros.” (Pág 75)

 

Una novela metafísica.

Toda la obra está plagada de comentarios que nos hacen mirarnos hacia dentro y tratar de comprender el papel del hombre en la sociedad actual y a lo largo de la historia. Como he dicho anteriormente no he parado de subrayar fragmentos que cuando releo me vuelven a remover no desde el punto emocional sino desde la reflexión.

Pienso, luego existo es el comentario de un intelectual que subestima el dolor de muelas. Siento, luego existo es una verdad que posee una validez mucho más general y se refiere a todo lo vivo. Mi yo no se diferencia esencialmente del de ustedes por lo que piensa. Gente hay mucha, ideas pocas: todos pensamos aproximadamente lo mismo y las ideas nos las traspasamos, las pedimos prestadas, las robamos. Pero cuando alguien me pisa un pie, el dolor sólo lo siento yo. La base del yo no es el pensamiento, sino el sufrimiento, que es el más básico de todos los sentimientos. En el sufrimiento, ni siquiera un gato puede dudar de su intransferible yo. En un sufrimiento fuerte, el mundo desaparece y cada uno de nosotros está a solas consigo mismo. El sufrimiento es la universidad del egocentrismo.”(Pág 185)

Opinion personal.

Es un libro difícil de leer pero muy interesante que a través de los personajes nos obliga a pensar en cosas más profundas. No creo que se pueda mirar desde el punto de vista de una novela de entretenimiento ya que requiere de una aptitud de comprensión y esfuerzo analítico por parte del lector. Está maravillosamente escrita y tiene frases que son verdaderas joyas literarias. La recomiendo, pero sólo para personas interesadas en la literatura existencialista y en al filosofía. Para el resto puede resultar aburrida y sin sentido ya que como he dicho varias veces la trama en si no sigue casi ningún hilo conductor.

 

“Cuando ya no nos interesamos por la forma en que nos ve aquel a quien amamos, significa que ya no le amamos.”(Pág. 117)

 

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